En 2021 se estrenó la película No mires para arriba, dirigida por Adam Mckay. La trama, en resumidas cuentas, es la siguiente: dos astrónomos del montón descubren que un meteorito se va a estrellar contra la Tierra. Es un hecho inevitable. Lo hacen público a las autoridades de todo el mundo y, pese a la evidencia, nadie hace el menor caso mientras el cataclismo se acerca. Es una crítica a la sociedad anestesiada, al rebaño que lo mismo come garbanzos que alfalfa, o igual comulga con obleas de trigo que con ruedas de molino.
Cinco año después, acabo de leer una novela imprescindible: Manía, de la autora estadounidense Lionel Shriver. Es también una crítica social con un punto distópico. Nos narra la historia de dos amigas en una sociedad americana en la que el wokismo extremo ha alcanzado un nivel patológico. La igualdad se ha impuesto por ley hasta el punto de anular cualquier tipo de diferencia entre las personas. El conjunto de medidas que se toman para conseguirlo raya en lo cómico por lo absurdo y, por supuesto, en las consecuencias imposibles.
La autora perfila con maestría la personalidad de las protagonistas en unas subtramas intensas, derivadas de los instintos humanos más básicos y de la necesidad de adaptarse a una ridícula tiranía. Nadie puede ser evaluado. Desaparecen los exámenes de cualquier tipo en universidades y colegios, se prohiben palabras como retrasado, tonto o mérito. Destacar está mal visto y hasta el individuo más zote puede ejercer la medicina aunque no sepa distinguir un bisturí de un destornillador. Se iguala a la sociedad por el único lugar posible, es decir, en el nivel más bajo del intelecto y las capacidades cognitivas.
Pensaba esto porque es posible que si seguimos construyendo una clase política como la actual, y llenando las instituciones de mentecatos, incluso sin entrar en conductas delictivas vamos al abismo. En política los mecánicos de electrodomésticos pilotan aviones, los vendedores ambulantes de ferias de pueblo operan a corazón abierto, y el kiosquero de barrio pretende levantar catedrales. Hasta el más tonto hace relojes. Y lo peor de todo es que lo damos por bueno. Creemos, pese a los cadáveres en las vías de los trenes o a que nos dejen a oscuras el país entero, que nos gobierna una gente capaz a la que se le paga una fortuna porque lo merecen.
Quizá la novela de Lionel Shriver tiene de distópica menos de lo que parece. Los cambios de civilización solo se ven desde la perspectiva histórica. Sus protagonistas, a pesar de que viven el proceso desde dentro, no perciben la dimensión real del cambio. Puede que ya estemos en una situación así: una en la que la revolución de los inútiles hace tiempo que triunfó y se instaló. Y están tan cómodos que, incuso avisados de que el meteorito se nos cae encima, continuan revolcándose en una estúpida complacencia que nos va a aniquilar a todos.

Gran artículo. En mi video de la semana reseño Todos los hombres de Sánchez, de Ketty Garat. No he podido evitar mencionar un aspecto muy secundario del libro: cómo nombraron a Mariano Moreno, el ex gerente del PSOE que se ocupaba de pagar los gastos del entorno de Ábalos, presidente de Enusa con un sueldo de 250k euros anuales. Estamos dejando que nos dirijan inútiles.
Es obvio, y lo malo es que son un ejército innumerable y no solo casos aislados.
Gracias por la visita.
S.O.S. el meteorato ya nos cayó encima hace años, se eligió, se instaló en Moncloa, fue secundado por “la zarzuela” y toda la grada… al completo, contempla el espectaculo taurino diario, que con división de opiniones los “wokistas” aplauden a rabiar pidiendo las dos orejas y el rabo desde el primer pase de capea al toro, y los “fachas” callan e hibernan todo el año, incluido en verano. Los “wokistas” son eso…
Los “fachas” son todos los demás, llamados asi por los primeros… y aceptado sin ninguna lógica, razón ni replica por los aludidos adormilados.
El meteorato ya hace tiempo nos aplastó. Nadie rechistió, rechista, ni rechistirá.
La “Furia española”… la bravura de los “Josè Antonio Camacho” y “Carles Pujol” no tuvo sucesión… esa raza ya no existe, este encaste se extinguió.
Debemos estar complacidos… seguramente.
Así lo pienso y creo yo.
Un abrazo, Miguel Ángel.
Pues a la luz de las penumbras que nos alumbran, tiene toda la pinta de ser la lidia de esa guisa. Un morlaco bragado y astifino rodeado de sobreros y desechos de tienta. No queda otra que esperar el sonido de los clarines y timbales que anuncien el cambio de tercio y que, tras la más que presumible pitada, el astado desaparezca arrastrado por el tiro de mulillas.
Gracias por la visita.
👍
Pues por Dios que los clarines y timbales suenen ya….que el morlaco puede soltar aún más de un derrote traicionero….que para eso es lo único que vale….aunque los palmeros sincronizados quieran indultarlo e incluso beatificarlo….suerte para todos.
Derrotes llevan dando de malas maneras varios años, gracias colega. Un abrazo.