Ovulogía

          Ya sé que la palabra ovulogía no existe, y que lo más cercano que todo el mundo  conoce es ovulación. Lo que ocurre es que esta semana nos hemos puesto un poco ovulógicos. La cosa viene porque las jugadoras de fútbol profesional han descubierto algo que muchas mujeres ya sabían: que sus profesiones pueden verse resentidas, ralentizadas o, incluso acabadas, si se quedan embarazadas. La razón: ese pequeño inconveniente biológico que hace incompatible la reproducción con según qué otras actividades sociales como el trabajo. No sé si es tan injusto como hacerse viejo y que nadie te contrate porque ya tienes cincuenta años, pero en fin, ese sería otro tema diferente. Lo mismo hay que congelar también alguna otra cosa, además de los óvulos.

          Como decía, la cuestión viene de las jugadoras de fútbol, pero quiero entender que aplica a toda deportista femenina con carrera profesional: peloteras, pero también baloncesto, balonmano, natación, atletismo, esgrima sobre todo por lo fácil de que le pinchen la tripa, equitación, paracaidismo y, qué sé yo, salvo el póker que es más relajado, yo diría que afecta al conjunto de las deportistas en mayor o menor medida. Engendrar una vida en el interior del cuerpo debe de ser para la mayoría una experiencia maravillosa, pero no sin inconvenientes. Entre ellos, en nuestra sociedad moderna, la relación con las carreras profesionales.

         Se plantea ahora en el deporte, pero vamos, que la cosa es extensible a muchos ámbitos. Directivas que deben pegarse madrugones y pillar aviones, viajes a horas intempestivas, investigadoras científicas, aspirantes a astronautas y yo qué sé. No se me ocurre una mujer que embarazada y ejerciendo una profesión no tenga un plus de dificultad por superar. El plus de ser mujer, me refiero, y que se contrapone al privilegio de engendrar una vida.

          A mí, personalmente, no me parece mal lo de congelar óvulos para ser madre más adelante. En principio, no veo ningún inconveniente. Claro es, depende de para cuándo, dado que la biología es lo que es. Hoy ser madre primeriza a los cuarenta no representa un gran problema para la madre ni para el desarrollo del embarazo. La única duda que me surge es cómo afectará ese nuevo modelo de reproducción a las generaciones futuras. Creo que es una duda razonable desde una perspectiva sociológica. 

          Una mamá primeriza con 45 años tendrá un adolescente de 15 cuando ella cumpla los 60. Yo tengo 61, y un adolescente de 15 hoy sería mi nieto, si lo tuviera. No me considero un mastuerzo a tiempo completo, pero reconozco que mi conexión con los quinceañeros se parece un poco a la de Elliot con E.T en 1982. Practican un idioma parecido, sonidos guturales y señalan con el dedo enhiesto lo que no les gusta. Con una diferencia, estos nuevos cabrones no se dejan que les echemos una manta por encima de la cabeza y les demos unas collejas.   

2 opiniones en “Ovulogía”

  1. Entiendo tu argumentación, el mundo está cambiando a pasos agigantados. Tengo una reflexión adicional. Se suele decir que los cincuenta son los nuevos treinta y algo de cierto hay. Antes eras viejo a los sesenta (y abuelo) y eran pocos los que pasaban de los noventa (y eran bisabuelos). Ahora es raro el abuelo a los sesenta, yo todavía no lo soy. Esa es una realidad y no veo que vaya a cambiar a corto plazo salvo cataclismo.

    1. Totalmente de acuerdo, quizá con el tiempo, si cambia la longevidad de forma significativa cambien los ciclos reproductivos también, y las capacidades de la mujer para ser madre, por ejemplo, a los cincuenta. Nos quedará por solucionar el salto generacional, aunque los que andamos en tu generación y la mía actualmente, no tenemos nada que ver con aquellos hombres o mujeres de sesenta años de hace apenas unas décadas. Biología y demografía son dos de los grandes temas sociales.

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